El aumento de los inventarios está ejerciendo una presión creciente sobre la liquidez de las empresas. Según el informe de Allianz Trade “Cash at risk”, muchas compañías mantienen más existencias para proteger sus cadenas de suministro frente a posibles interrupciones.
Ahora bien, esta medida tiene un coste: el efectivo permanece inmovilizado durante más tiempo y aumentan las necesidades de capital circulante. El citado informe señala que, en 2025, el ciclo global de conversión de efectivo (CCC) superó los 67 días, unos cuatro más que antes de 2020.
Lectura recomendada:
El número de días que las existencias permanecen almacenadas, conocido como DIO (Days Inventory Outstanding), alcanzó los 53 días, frente a una media de 48 antes de la pandemia. Este indicador explica cerca del 80 % del nivel del CCC y, desde 2021, aproximadamente el 90 % de sus variaciones.
Del «just in time» al «just in case»
Frente al modelo just in time, orientado a reducir las existencias, muchas empresas están adoptando estrategias just in case. Mantienen mayores reservas para afrontar tensiones geopolíticas, cambios en las políticas comerciales o problemas de suministro.
El resultado es un equilibrio más complejo entre resiliencia y eficiencia financiera. Un mayor inventario puede reducir determinados riesgos operativos, pero también prolonga el tiempo durante el cual el dinero permanece comprometido.
Además, la presión podría aumentar. Allianz Trade prevé que el CCC mundial crezca alrededor de 2,4 días en 2026 y se aproxime a los 70 días, unos seis por encima de la media de la última década. En Europa occidental, el CCC aumentó 1,8 días en 2025. En España, el incremento alcanzó los 8,3 días.
Qué es el capital circulante y por qué es clave para la liquidez
El capital circulante refleja los recursos disponibles para financiar las operaciones y atender las obligaciones a corto plazo.
Su fórmula es:
Capital circulante = activo corriente − pasivo corriente
El activo corriente incluye efectivo, cuentas por cobrar e inventarios. El pasivo corriente comprende las obligaciones que deben atenderse a corto plazo, como cuentas por pagar y determinadas deudas.
Una empresa puede ser rentable y tener, al mismo tiempo, problemas de liquidez. Si una parte importante de sus recursos está inmovilizada en existencias o facturas pendientes de cobro, puede carecer del efectivo necesario para afrontar sus pagos inmediatos.
Lectura recomendada:
El CCC permite medir el capital circulante de esta situación desde otra perspectiva: indica cuántos días tarda el efectivo invertido en la actividad en regresar a la empresa a través de las ventas. Depende del tiempo que el dinero permanece comprometido en inventarios y cuentas por cobrar, teniendo en cuenta también los plazos de pago a proveedores.
Cómo afectan los inventarios a la liquidez empresarial
Cuanto más tiempo permanece un producto almacenado, más tarda el dinero destinado a adquirirlo o producirlo en volver a caja. Allianz Trade señala una exposición especialmente elevada en sectores como electrónica, farmacéutico, textil, construcción, maquinaria y equipamiento.
También identifica un aumento del riesgo en proveedores de automoción, metales y papel. Esta presión tiene varias consecuencias.
- Un ciclo más largo aumenta las necesidades de financiación de las operaciones y puede generar tensiones para atender pagos.
- Además, el informe advierte de que esta situación coincide con costes financieros más elevados.
La empresa con su capital circulante puede encontrarse así ante una doble presión: necesita financiar durante más tiempo el dinero inmovilizado y hacerlo puede resultar más caro. Al mismo tiempo, dispone de menos efectivo para invertir en otros activos o proyectos.
Esta situación también puede trasladarse al riesgo de crédito cuando las tensiones de liquidez dificultan el cumplimiento de las obligaciones financieras.
Lectura recomendada:
Cómo optimizar el capital circulante de tu empresa
Gestionar el capital circulante implica actuar conjuntamente sobre inventarios, cobros y pagos. No se trata simplemente de reducir estas partidas, sino de evitar que absorban más liquidez de la necesaria.
Ajusta el inventario
Un exceso de existencias inmoviliza efectivo, pero reducirlas demasiado puede provocar roturas de stock y pérdida de ventas. La coordinación entre ventas, marketing y compras puede ayudar a ajustar mejor las existencias a las necesidades del negocio, y reducir tanto el exceso y la obsolescencia como la falta de determinados productos.
Reduce los plazos de cobro
Un exceso de existencias inmoviliza efectivo, pero reducirlas demasiado puede provocar roturas de stock y pérdida de ventas. La coordinación entre ventas, marketing y compras puede ayudar a ajustar mejor las existencias a las necesidades del negocio, y reducir tanto el exceso y la obsolescencia como la falta de determinados productos.
Gestiona los pagos y anticipa la tesorería al capital circulante
Los plazos de pago a proveedores también influyen en el capital circulante. Su gestión debe coordinarse con los cobros y las necesidades de caja. Las previsiones de tesorería permiten anticipar cuándo el inventario, los cobros o los pagos pueden generar tensiones y actuar antes de que aparezca una falta de liquidez.
Utiliza tecnología para mejorar la gestión
Un ERP permite contabilizar y automatizar cobros y pagos a partir de las previsiones disponibles. Los cuadros de mando pueden concentrar los principales indicadores y facilitar la detección de posibles tensiones.
Esta información también mejora la capacidad de previsión. En lugar de reaccionar cuando falta liquidez, la empresa puede detectar anticipadamente cuándo sus existencias, facturas pendientes o próximos pagos pueden generar un desequilibrio.
Qué indicadores se deben vigilar
El primer indicador es el ciclo de conversión de efectivo. Si aumenta, significa que el dinero tarda más en regresar a caja. También debes controlar los días de inventario, especialmente relevantes en el contexto actual.
Allianz Trade estima que cada día adicional de inventario incrementa el CCC mundial en 1,16 días. A ellos se suman el periodo medio de cobro, que muestra cuánto tarda la empresa en convertir sus ventas a crédito en efectivo, y el periodo medio de pago, que permite conocer el plazo disponible para atender las obligaciones con proveedores.
Finalmente, conviene vigilar las necesidades de capital circulante en términos monetarios. Mientras el CCC expresa el ciclo en días, las necesidades de capital circulante muestran cuánto dinero permanece comprometido en las operaciones.
Qué opciones existen para reforzar la liquidez
Cuando el dinero permanece comprometido durante demasiado tiempo, existen soluciones que permiten actuar sobre diferentes partes del ciclo.
- El factoring y el anticipo de facturas adelantan el cobro de facturas o pagarés, transformando cuentas pendientes en liquidez sin esperar al vencimiento.
- El confirming actúa sobre los pagos y puede facilitar financiación o anticipos a los proveedores cuando se conoce el límite disponible y el flujo de caja.
- Y el seguro de crédito puede completar estas medidas como instrumento de protección de la liquidez frente al riesgo de impago.
El cambio del just in time al just in case que estamos viendo en la coyuntura actual pone de manifiesto la necesidad que las empresas tienen de proteger su suministro. La clave está en lograrlo sin inmovilizar más liquidez de la necesaria.
Una gestión coordinada del capital circulante permite proteger la capacidad de pago de la empresa y disponer de más margen financiero para mantener su actividad e invertir en su crecimiento.
