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Las consecuencias del conflicto comercial entre China y Estados Unidos

Las consecuencias del conflicto comercial entre China y Estados Unidos

La contienda comercial entre China y Estados Unidos no es un fenómeno de carácter bilateral y consecuencias aisladas.

El papel de la Unión Europea está intrínsecamente vinculado a las relaciones comerciales de ambos países, por lo que el conflicto afecta igualmente a la economía de la zona euro.

Caída del superávit comercial

Como consecuencia de la crisis económica de 2008 , los países de la Unión Europea volcaron sus esfuerzos en la capacidad productiva de sus industrias, para integrarse en las cadenas de valor globales, y convertirse en un exportador neto.

El resultado es que la zona euro se convirtió en la región de mayor superávit por cuenta corriente del mundo, por delante de China. De hecho, en 2018, alcanzó su mayor récord y superó los 400.000 millones de dólares.

Sin embargo, desde el inicio de la contienda comercial, dicha cifra se ha reducido en más del 21%.

El motivo es que la caída del comercio internacional supone el debilitamiento de las cadenas de valor internacionales. Las industrias alemana e italiana, por ejemplo, están intensamente integradas en dichos procesos productivos y han notado las consecuencias

Reducción del crecimiento económico

De acuerdo con las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el conflicto comercial entre ambas potencias sólo va a mermar el crecimiento de sus economías en un 0,2% y 0,3% en 2021 y 2022.
Ahora bien, a la espera de contar con cifras oficiales de cierre de 2019, la OCDE ha estimado que el crecimiento mundial podría situarse en torno al 3,2%, lo cual supondría la cifra más baja desde 2016. Igualmente, la perspectiva de crecimiento para 2020 se ha calculado a la baja, salvo que tenga lugar una rectificación en la política arancelaria. Por nuestra parte, esperamos que el crecimiento mundial sea del +2,7% en el próximo año.

En el caso de la zona euro, el FMI recortó sus estimaciones de crecimiento en un tercio, durante el pasado otoño.
Como hemos señalado en el anterior apartado, la Unión Europea está muy integrada en las cadenas de valor de gran parte de los productos que se intercambian entre China y Estados Unidos. Eso hace que la industria europea se vea perjudicada.
arancelaria.

Mayor crecimiento en China y Rusia, que en Europa

El FMI ha estimado que la zona euro va a crecer a un ritmo del 1,3% anual.

Sin embargo, sus perspectivas para Estados Unidos y China son más optimistas, pues atribuye a estos países un 2,6% y un 6,2% respectivamente.

Encarecimiento de las exportaciones por la devaluación del yuan

La política seguida por el Banco Popular de China respecto a su divisa es un habitual motivo de críticas por parte de la comunidad internacional.

Como respuesta a la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, China decidió devaluar el yuan a mínimos no registrados en la última década.

Esta devaluación supone al abaratamiento de las exportaciones chinas pero, al mismo tiempo, el encarecimiento de las exportaciones de otros países al gigante asiático.

En consecuencia, la Unión Europea ha perdido competitividad frente a los productores chinos, y ha lastrado sus exportaciones.

Incremento de las ventas de la Unión Europea a Estados Unidos

Según las cifras publicadas por la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), los aranceles impuestos por los Estados Unidos a productos originarios de China han generado pérdidas al país asiático por valor de 35.000 millones de dólares.

Ahora bien, esto no ha frenado el nivel de importaciones del gigante norteamericano.

Otros países y regiones han ocupado el vacío dejado por China.

Tal es el caso de Taiwán (que ha incrementado sus exportaciones en 4.200 millones de dólares), o la Unión Europea (con un aumento de 2.700 millones de dólares).

Más concretamente, los países de la zona euro han logrado elevar sus ventas, de forma significativa, en el sector de la maquinaria.

Cambios en los hábitos de consumo

Finalmente, hay que tener presente que muchos productos chinos, especialmente los de carácter tecnológico, son fruto de la colaboración entre empresas internacionales.

El veto de Estados Unidos al proveedor de telefonía móvil Huawei es un perfecto ejemplo de este fenómeno.

Aunque dicho veto aún no ha sido aplicado, debido al periodo de moratoria otorgado por Estados Unidos, su aplicación impediría la colaboración comercial de las empresas estadounidenses con esta compañía china.

Esto supondría que Huawei no podría utilizar la tecnología proveniente de Google, Microsoft, Qualcomm, Intel y un largo listado de proveedores habituales. A la postre, esto podría generar una pérdida de competitividad de los productos tecnológicos de este fabricante. Es razonable suponer que su papel en el mercado pasaría a un segundo plano para los consumidores europeos, quienes optarán por otras alternativas que ofrecieran una mejor experiencia de usuario.

Por otro lado, no hay que olvidar que la nueva política arancelaria de Estados Unidos no se ha limitado a sancionar las exportaciones chinas. También ha habido medidas proteccionistas respecto a productos europeos que deben ser tenidas en cuenta:

Cómo le afectan a España los aranceles de Estados Unidos

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