Pacto Verde Europeo

El pasado 11 de diciembre, la Comisión Europea aprobó por unanimidad el denominado Pacto Verde Europeo, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad en las emisiones de dióxido de carbono en 2050.

Difícil proceso de negociación

Debido al cambio que va a suponer en el modelo económico de la Unión Europea, la aprobación de esta hoja de ruta ha tenido que superar importantes escollos.

Por un lado, el Grupo de Visegrado, compuesto por Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia, se mostró muy escéptico respecto a la asunción de los objetivos de pacto.

Polonia fue particularmente combativa en este ámbito. De hecho, logró la introducción de una cláusula en el texto, la cual reflejaba que este estado miembro afirmaba no estar en condiciones de garantizar el cumplimiento de los objetivos pactados.

El próximo mes de junio, se celebrará una nueva cumbre europea, en la cual se espera resolver la situación de este país. No en vano, el gobierno de Varsovia espera lograr ciertas concesiones presupuestarias que favorezcan su transición energética.


Por otro lado, países como Austria y Luxemburgo propusieron excluir la energía nuclear como un factor favorecedor de la reducción de emisiones contaminantes. Sin embargo, Francia reclamó el papel de esta fuente energética para su país, cuyo nivel de emisiones está por debajo de la media europea.

Plan de financiación de 100.000 millones

El primer aspecto destacado del reto cero emisiones para la Unión Europea es el acuerdo de movilización de un total de 100.000 millones de euros, provenientes de fondos públicos y privados.

Inicialmente, se había previsto una aportación de 35.000 millones de euros; importe que se ha visto triplicado a través del presupuesto comunitario, combinando las aportaciones de los Estados miembros y préstamos por parte del Banco Europeo de Inversiones.

Este incremento presupuestario fue una de las principales herramientas para vencer la resistencia proveniente de los países del Grupo de Visegrado, quienes finalmente accedieron a aprobar el acuerdo, con la salvedad de la cláusula añadida por Polonia.

No obstante, estos países han reclamado una mayor precisión acerca de cómo tendrá lugar el reparto de los fondos.
La próxima aprobación del marco presupuestario para el período 2021-2027 debería resolver este aspecto.

Medidas de reconversión industrial y económica

El Pacto Verde Europeo no sólo contempla el reto de cero emisiones para la Unión Europea; sino un conjunto de medidas en diversos ámbitos industriales e infraestructurales.

Así, se pretende favorecer las energías renovables, el coche eléctrico, el reciclaje, la lucha contra la deforestación, la renovación de edificios para incrementar su eficiencia energética, la mejora en la calidad del aire y el agua, y la disminución de los pesticidas y fertilizantes químicos.

Para ello, ya hay previstas varias iniciativas, tales como:

  • Un nuevo plan para la energía eólica marina.
  • Un programa de renovación de inmuebles.
  • Una nueva estrategia industrial.
  • Una nueva normativa que incentive la economía circular.

Próxima Ley Climática e incremento de objetivos a medio plazo

Está previsto que la Comisión Europea proponga el borrador de la Ley Climática, durante el próximo mes de marzo.
Así mismo, y durante la segunda mitad de 2020, la Comisión propondrá al Parlamento y al Consejo Europeo la aprobación de un incremento en los objetivos de reducción de emisiones en el medio plazo.

Actualmente, el objetivo para 2030 es reducir estas emisiones en un 40%, respecto a las registradas en 1990. Sin embargo, se pretende ajustar dicho objetivo hasta el 50% o incluso al 55%, con el propósito de garantizar el cumplimiento de la meta final, y evitar que la lejanía temporal debilite el compromiso de los estados.

Este ámbito también presenta algunos escollos:

  • Por un lado, los países del este se inclinan por aportar más flexibilidad en los objetivos intermedios, debido a que su transición industrial resultará más exigente.
  • Por otro, Alemania también se ha mostrado opuesta a los planes de la Comisión, dado que su tejido industrial (especialmente el sector automovilístico) deberá afrontar una importante reconversión.

Protección en los acuerdos comerciales

Finalmente, la Unión Europea es consciente de que este cambio estructural supondrá un importante reto de cara a la competitividad de las empresas en los mercados internacionales.
Por ese motivo, también está prevista la incorporación de:

  • Nuevas cláusulas en los acuerdos comerciales, con el fin de garantizar que los socios comerciales también participan en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono.
  • Un mecanismo que sirva de frontera virtual para el carbono.

La Unión Europea ha puesto fecha a su neutralidad de emisión de gases de efecto invernadero. Ahora es el momento de comprobar si logrará consensuar todos los factores involucrados en el proceso de transformación, tales como la movilidad, la industria e incluso los hábitos de alimentación y consumo.