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Los 5 errores más comunes de la digitalización de las empresas

La digitalización de las empresas

El proceso de digitalización de una empresa no es ningún paseo por el parque.

De acuerdo con cifras de Consultancy.uk, el 84% de las iniciativas de transformación digital llevadas a cabo por las organizaciones están condenadas a fracasar. La propia consultora Forrester cifró este índice de fracaso por encima del 60% tras una encuesta global realizada en el 2015.

La cuestión es que fracasar en la transformación digital de tu empresa no es una opción. Anteriormente, ya me he referido a este fenómeno como una clara amenaza para cualquier organización. Compruébalo tú mismo:

5 Riesgos emergentes a nivel global que pueden afectar a tu empresa

Tendencias de la transformación digital para 2018

Si quieres incrementar las probabilidades de éxito, necesitas detectar prematuramente los errores en la digitalización de tu negocio.

Ausencia de cultura corporativa del cambio

Según la investigación conjunta del MIT y Capgemini, la transformación digital tiene lugar por iniciativa de la dirección y se ramifica verticalmente a lo largo del resto de la organización. Eso significa que es necesario contar con un claro liderazgo capaz de transmitir la visión digital de la empresa y evangelizar a todos los empleados.

Por desgracia, muchas organizaciones inhiben la innovación y la iniciativa de sus empleados, hasta el punto de imposibilitar cualquier tipo de cambio y sancionar las propuestas al respecto.

Falta de prioridades

A menudo, los CEOs y demás directivos entran en pánico ante la idea de afrontar la transformación digital de su organización. Eso les lleva a comenzar múltiples iniciativas simultáneamente, forzando la adopción de nuevas herramientas y tecnologías, y quemando su presupuesto rápidamente.

Esta forma de proceder genera una enorme dispersión de recursos e impide establecer el imprescindible foco de atención.

Cada iniciativa debería ser fruto de un elevado consenso dentro de los distintos departamentos, así como contar con un líder de proyecto y un equipo cualificado. Finalmente, también debe garantizarse un despliegue coordinado de forma global, para garantizar el éxito.

Te aseguro que eso es prácticamente imposible cuando la empresa está sumergida en una vorágine de proyectos digitales múltiples y carentes de un nexo de unión claro.

Dejar de lado al cliente

A menudo, la transformación digital es concebida como la adaptación y optimización de los procesos internos, mediante el uso de nuevas tecnologías. Desde esa perspectiva, el objetivo último es mejorar la eficiencia, logrando así un mayor retorno de la inversión y rendimiento sobre el capital.

Sin embargo, el tomador de decisiones realmente relevante no es otro que el cliente y/o consumidor de los productos o servicios de la empresa. La adopción de nuevas tecnologías jamás debería anteponerse o eclipsar la importancia de la experiencia del cliente.

Por lo tanto, la digitalización de tu organización también ha de estar volcada en la mejora de la experiencia de tus clientes, máxime en un entorno como el actual, donde el mundo digital se ha convertido en una constante de nuestras vidas.

Exclusión de objetivos a medio y largo plazo

La transformación digital no es un proceso aislado, sino un estado perpetuo de adaptación y cambio.

Por supuesto, su éxito se puede medir por el logro sucesivo de objetivos y el ROI obtenido con ellos.

No obstante, no debe cometerse el error de contemplar la digitalización como un mero proyecto del departamento de IT (Tecnologías de la Información), cuya ejecución tiene un comienzo y un final.

No se trata de una iniciativa a corto plazo, sino de una cultura de cambio y, como tal, requiere una visión complementaria de largo plazo. De hecho, la consultora McKinsey advierte del peligro de centrarse únicamente en el retorno de la inversión como parámetro del éxito en la transformación digital. Por ese motivo, también se ha de recurrir a otras métricas tales como los ratios de adopción de las nuevas aplicaciones, la utilización de nuevos canales digitales o el nivel de “engagement” del target objetivo dentro del entorno digital.

No adoptar una metodología ágil

El estudio “IT Project Sink or Swim” señaló la gestión mediante el modelo Waterfall como el principal factor de fracaso en el desarrollo de proyectos de IT.

Este tradicional modelo, utilizado para el desarrollo y despliegue de soluciones informáticas se ha quedado obsoleto. El entorno competitivo actual demanda un ritmo acelerado de cambio y generación de resultados, cuya solución radica en la adopción de metodologías ágiles.

Según la reciente encuesta “Managing Digital Marketing 2017 research” realizada por SmartInsights, el 30% de las empresas ya han adoptado algún tipo de programa de transformación digital.

Como experto en análisis de riesgos, mi consejo profesional es que protejas el futuro de tu organización por todos los medios posibles. La digitalización de la misma se encuentra entre uno de los dos que considero más prioritarios. La protección de los créditos otorgados a tu cartera de clientes es el otro.

Cómo funciona el seguro de crédito y cómo puede ayudar a tu empresa

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