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La geopolítica vuelve a impactar el mercado mundial de alimentos y fertilizantes

Crisis Iran. Solunion

La geopolítica vuelve a determinar la evolución de los mercados de alimentos y fertilizantes. Las tensiones internacionales están alterando costes, flujos comerciales y decisiones productivas, con implicaciones directas sobre la cadena alimentaria global.

Aunque el foco inicial estuvo en el petróleo, el impacto se ha trasladado rápidamente a fertilizantes, energía, transporte y costes agrícolas, con posibles consecuencias sobre la cadena alimentaria global.

El estrecho de Ormuz: un punto crítico

El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales focos de tensión económica mundial. Por esta ruta marítima transita aproximadamente:

  • El 20% del petróleo mundial.
  • Una proporción similar del gas natural licuado (GNL).
  • Cerca de un tercio del comercio global de urea.

Según datos de UN Trade and Development (UNCTAD), el tráfico marítimo en el estrecho cayó un 97% el 7 de marzo respecto a la media de febrero.

La región del Golfo Pérsico concentra además una parte crítica de la producción mundial de fertilizantes nitrogenados. Entre 2020 y 2025, las economías del Golfo exportaron alrededor de 50.000 millones de dólares en este tipo de fertilizantes.

Por qué el mercado agrícola reacciona al petróleo y al gas

La agricultura moderna depende directamente de la energía. Por un lado, el petróleo influye en:

  • El coste del gasóleo agrícola.
  • El transporte de mercancías.
  • Los fletes marítimos.
  • La logística alimentaria.

Por otro lado, el gas natural es la principal materia prima para fabricar amoniaco y urea, los fertilizantes nitrogenados más utilizados del mundo. Esto explica por qué una crisis energética acaba trasladándose al sector agroalimentario.

Cuando el gas natural se encarece, el coste de producción de fertilizantes aumenta rápidamente y presiona toda la cadena de valor agrícola. Según Reuters y UNCTAD, Qatar paralizó los suministros de GNL a compradores asiáticos tras el inicio del conflicto. Esto afectó especialmente a India y otros grandes consumidores de fertilizantes.

Del conflicto militar al aumento de costes agrarios

La reacción del mercado fue inmediata. En apenas unos días:

  • El Brent pasó de 72 a casi 120 dólares por barril antes de moderarse.
  • El gas europeo TTF subió de 32 a 70 €/MWh.
  • La urea FOB Oriente Medio superó los 650 dólares por tonelada.

Además, los precios de la urea en distintas regiones registraron fuertes subidas:

  • +100 dólares por tonelada en el Golfo de México.
  • +20% en Egipto.
  • Cerca de +40% en China.

Fertilizantes, energía y costes de producción: el foco de riesgo

A diferencia de otras crisis recientes, el problema actual no se limita a la oferta de grano. La principal amenaza se concentra en los fertilizantes, la energía y los márgenes agrícolas. Si esta presión persiste, puede alterar decisiones de siembra, reducir rentabilidad y tensionar el precio final de los alimentos durante los próximos meses.

La subida de la urea y del gas natural

La urea, el fertilizante nitrogenado más utilizado del mundo, se ha convertido en uno de los principales focos de tensión. Antes del conflicto, la urea FOB Oriente Medio cotizaba entre 390 y 485 dólares por tonelada. Tras la crisis, superó los 650 dólares.

El gas natural también registró una fuerte escalada.

  • Como ya hemos visto antes, el TTF europeo llegó a duplicarse.
  • Varias plantas de fertilizantes redujeron o paralizaron su producción.
  • Países como India, Bangladesh o Pakistán comenzaron a sufrir restricciones de suministro.

El problema se agrava porque los fertilizantes ya venían de una etapa de costes elevados desde la crisis energética de 2022.

Cómo el gas natural influye en el precio de los alimentos

El gas natural no solo afecta al sector energético, también es un componente esencial para producir fertilizantes nitrogenados. Cuando sube el gas:

  • Aumenta el coste de producción de fertilizantes.
  • Los agricultores reducen márgenes o disminuyen el uso de fertilizante.
  • Baja el rendimiento agrícola.
  • Aumenta el precio final de los alimentos.

Los analistas advierten de que el impacto sobre los supermercados y consumidores suele aparecer con retraso, entre seis y nueve meses después del shock inicial.

Qué cultivos son más vulnerables al encarecimiento del nitrógeno

No todos los sectores agrarios afrontan el mismo nivel de exposición. Según datos de ECREA y del MAPA, los cultivos más vulnerables son los herbáceos, especialmente:

  • Maíz.
  • Trigo blando.
  • Cultivos COP (cereales, oleaginosas y proteaginosas).

En estos casos, el fertilizante representa entre el 18% y el 22% del coste total de producción.

También destacan:

  • Cítricos.
  • Olivar.

Ambos sectores han sufrido algunos de los mayores incrementos de costes de fertilizante desde el año 2020. En la ganadería, los sistemas extensivos presentan mayor sensibilidad al gasóleo y carburantes, mientras que la ganadería intensiva depende más del precio del pienso.

El maíz frente a la soja: posibles cambios en las decisiones de siembra

El maíz aparece como el cultivo más expuesto si el conflicto se prolonga. Si los fertilizantes continúan encareciéndose y el precio del cereal no compensa ese aumento, muchos productores podrían reducir la superficie dedicada al maíz y trasladarla hacia la soja.

La razón es que el cultivo de soja necesita mucho menos nitrógeno. Este fenómeno ya empieza a observarse en algunos mercados agrícolas internacionales.

Sin embargo, existe un factor adicional: el aumento potencial de la demanda de biocarburantes. El maíz se utiliza para producir etanol y el aceite de soja para biodiésel, lo que podría dar soporte a ambos mercados si la tensión energética continúa.

Cereales: por qué los precios siguen relativamente contenido

A pesar de la fuerte tensión geopolítica y del encarecimiento energético, el mercado mundial de cereales no ha reaccionado con la misma intensidad que fertilizantes o petróleo. La principal razón es que la campaña agrícola 2025/26 presenta una oferta global muy abundante y una recuperación importante de reservas.

Producción récord mundial en la campaña 2025/26

La producción mundial de cereales atraviesa una de las campañas más holgadas de los últimos años.

Según el informe WASDE y las estimaciones de FAO y CIC:

  • El trigo mundial alcanza alrededor de 751,5 millones de toneladas.
  • El maíz supera los 1.026 millones de toneladas.
  • La producción global de cereales marca máximos históricos.

El crecimiento se apoya especialmente en:

  • La recuperación de Europa Occidental.
  • La cosecha récord de Estados Unidos.
  • La mejora productiva en Brasil.
  • La recuperación parcial de Ucrania y Kazajistán.

La FAO estima incluso una producción global de cereales cercana a 3.040 millones de toneladas, el mayor volumen registrado hasta ahora.

Recuperación de stocks globales y equilibrio oferta-demanda

Además de una cosecha récord, el mercado cuenta con un elemento clave: la recuperación de stocks globales. Los principales organismos internacionales coinciden en que la relación entre existencias y consumo mejora respecto a campañas anteriores. Esto está actuando como un colchón frente a shocks geopolíticos o climáticos.

La FAO sitúa el ratio stock/uso cerca del 32%, uno de los niveles más altos de los últimos años. Este contexto explica por qué el trigo y el maíz han subido con moderación, y no se ha producido un escenario de pánico comprador.

La respuesta internacional ante la crisis de fertilizantes

La escalada de precios y las interrupciones logísticas han provocado una reacción rápida de gobiernos y grandes actores internacionales. El objetivo es asegurar el suministro interno y evitar una crisis alimentaria más profunda.

China endurece las restricciones y protege el mercado interno

China ha reaccionado reforzando el control sobre sus exportaciones de fertilizantes.

  • Ha pedido liberar reservas nacionales de fertilizantes.
  • Ha endurecido restricciones a las exportaciones.
  • Ha paralizado envíos de varios productos nitrogenados.

En la práctica, China ha limitado gran parte de las exportaciones de urea y fertilizantes compuestos para priorizar el abastecimiento interno.

India busca asegurar el suministro para evitar escasez

Por su parte, India es uno de los países más vulnerables a esta crisis, dado que:

  • Depende en gran medida del gas procedente del Golfo Pérsico.
  • Importa enormes volúmenes de urea.
  • Afronta plena temporada agrícola.

Tras el conflicto, India comenzó negociaciones con China para flexibilizar exportaciones y garantizar un suministro suficiente.

Estados Unidos, Marruecos y Venezuela: nuevas piezas estratégicas

Estados Unidos ha comenzado a mover posiciones para diversificar su suministro y reducir su dependencia del Golfo.

Entre las medidas adoptadas destacan:

  • Conversaciones con Marruecos para asegurar fertilizantes.
  • Licencias para impulsar producción petroquímica en Venezuela.
  • Apoyo a nuevas capacidades de producción nacionales.

No obstante, los analistas advierten de que ampliar capacidad productiva de fertilizantes requiere años de inversión e infraestructuras.

Riesgo de proteccionismo y restricciones a la exportación

Uno de los mayores riesgos para el mercado mundial es el aumento del proteccionismo. En situaciones de crisis, muchos países dan prioridad a su seguridad alimentaria interna. Esto puede traducirse en:

  • Restricciones a exportaciones.
  • Acumulación de reservas.
  • Controles de precios.
  • Limitaciones comerciales.

Como ya hemos indicado previamente, China ya ha endurecido las exportaciones de fertilizantes. Rusia ha anunciado límites a determinados envíos agrícolas y varios países asiáticos vigilan posibles restricciones adicionales. Estas medidas pueden elevar más la tensión global.

España ante la crisis: menos expuesta, pero no inmune

Aunque España parte de una posición relativamente más favorable que otros países europeos, la tensión sobre fertilizantes y energía también afectan directamente al sector agroalimentario y a muchas cadenas empresariales nacionales.

Según el Eurostat, en 2024 el coste de los fertilizantes en España representó el 5,9% del valor de la producción vegetal española, mientras que la media de la Unión Europea (UE) se situó en el 8,3%.

En el ámbito de la energía, la diferencia es todavía mayor, con un 6% en el caso de España, frente a un 13,4% en la UE. Esta ventaja se explica principalmente por la estructura productiva española, con mayor peso de cultivos mediterráneos como:

  • Olivar.
  • Cítricos.
  • Frutales.
  • Horticultura.

Estos sectores generan más valor por unidad de coste energético o fertilizante que otros modelos agrarios más intensivos en cereales.

Sectores agrarios españoles más vulnerables

En cualquier caso, la vulnerabilidad no afecta por igual a todos los sectores. Los cultivos más expuestos son aquellos con mayor dependencia de fertilizantes nitrogenados y gasóleo agrícola. Estos son los datos ECREA del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA):

  • Maíz: fertilizantes equivalen al 21,9% de los costes totales.
  • Trigo blando: 21,7%.
  • Cultivos herbáceos COP: 17,9%.

Por el contrario, otros sectores presentan una situación especialmente delicada por el fuerte aumento acumulado de costes de fertilizante desde:

  • Cítricos: +81%.
  • Horticultura: +82%.
  • Olivar: +63%.

Finalmente, en la ganadería, la mayor vulnerabilidad aparece en el vacuno de carne y el ovino extensivo, principalmente por el consumo intensivo de carburantes y la presión creciente sobre el coste del pienso.

La duración de la crisis será determinante. Cuanto más tiempo permanezcan tensionados los mercados energéticos y los fertilizantes, mayor será el efecto sobre la producción agrícola, los precios y la economía global.

Actualidad Solunion

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