El comercio mundial se mueve hoy en un terreno que los expertos llaman business as unusual. Aunque las ganas de vender fuera no frenan, el escenario ha cambiado radicalmente tras un año de guerra comercial y el nuevo conflicto en Oriente Medio.
Según la Allianz Trade Global Survey 2026, en la que han participado 6.000 empresas de 13 países (incluyendo España), el optimismo exportador resiste, pero con la guardia muy alta. En este artículo, analizamos los datos clave para que tu empresa pueda anticiparse a los riesgos.
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¿Por qué las empresas españolas resisten mejor que sus vecinos europeos?
A pesar de la inestabilidad internacional, las empresas españolas se encuentran en una posición estratégica privilegiada. Mientras otros países sufren directamente el impacto de la guerra de Irán, la economía española muestra una «inmunidad» relativa por dos razones fundamentales.
Por un lado, su foco en el Atlántico hace que su exposición comercial esté volcada hacia el oeste, lo que reduce la dependencia directa de Oriente Medio. A esto se suma el llamado corredor latinoamericano, ya que España mantiene una influencia única en Latinoamérica que no tiene ningún otro país de Europa Occidental, lo que diversifica sus vínculos económicos.
El impacto en el riesgo ha sido moderado: tras el estallido del conflicto bélico, el riesgo de impago en las empresas españolas aumentó solo 1,6 puntos porcentuales, situándose como el segundo incremento más bajo del estudio.
Sin embargo, los expertos advierten de que los riesgos ahora “vienen del oeste”. La inestabilidad política en Latinoamérica y los aranceles de Estados Unidos que afectan a mercados clave como México y Brasil se perfilan como las nuevas amenazas a vigilar para el exportador nacional.
Alerta por impagos: casi el 40% de las empresas españolas prevé riesgos
El optimismo de vender más no debe ocultar una realidad estadística: el riesgo de impago está creciendo de forma generalizada.
De cara a 2026, el 39,5% de las empresas españolas espera que su riesgo de impago aumente. Si se compara la situación antes y después de la guerra de Irán, se observa que antes del conflicto la preocupación afectaba al 38% de las compañías, mientras que tras el estallido bélico el sentimiento de riesgo ha subido ligeramente hasta situarse en ese 39,5%.
Aun así, cabe destacar que este incremento en España es notablemente menor que la media global, que ha registrado una subida de 6,3 puntos tras el inicio del conflicto.
En cuanto a los sectores más expuestos a nivel mundial, destacan especialmente el farmacéutico, el de la construcción y el de informática y telecomunicaciones, que son los que reportan una mayor vulnerabilidad frente al riesgo de impago.
España, a la cabeza en retrasos en los pagos
Si hay un dato que debe activar las alertas de liquidez, es el de los plazos de pago, ya que España registra el mayor incremento de toda Europa Occidental en la previsión de retrasos comerciales.
En este contexto, el 46% de las empresas españolas cree que sus plazos de pago en exportación se alargarán en los próximos 6 a 12 meses, lo que refleja una tendencia clara hacia una mayor presión sobre la liquidez empresarial. Si se compara con la situación previa al conflicto en Irán, se observa un deterioro notable, ya que entonces esta preocupación solo afectaba al 38,7% de las empresas nacionales.
A nivel global, el comportamiento también muestra un empeoramiento en los tiempos de cobro: el porcentaje de empresas que cobran en menos de 30 días ha caído del 10% al 7%, mientras que aquellas que esperan más de 70 días han aumentado hasta el 24%. Además, el efecto es más acusado en función del tamaño de la empresa, ya que las compañías de mayor dimensión tienden a enfrentarse de forma estructural a ciclos de pago más largos.
¿Traer la producción a España? El deseo contra la realidad
El informe revela que España es el país de la zona euro con mayor intención de acelerar los procesos de relocalización o reshoring. El 72% de las empresas españolas espera que este movimiento continúe o incluso se acelere en 2026, una cifra superior a la registrada en Francia, con un 66%, o en Alemania, con un 64%.
Sin embargo, existe un importante obstáculo que dificulta que estas intenciones se materialicen: el 88% de las empresas señala la falta de un ecosistema de proveedores locales como la principal barrera, lo que representa la cifra más alta de todo el estudio. A esto se suma un riesgo estructural adicional, ya que la fuerte concentración en Latinoamérica expone a las compañías a una mayor vulnerabilidad derivada de la volatilidad cambiaria y a un riesgo de crédito superior al que se observa en la Unión Europea.
Nuevos mercados: Estados Unidos pierde brillo frente a Europa y Asia
La guerra comercial iniciada en 2025 ha pasado factura al atractivo de Estados Unidos para los exportadores, reduciendo de forma notable su peso como mercado prioritario. En la actualidad, solo el 13% de los encuestados considera a Estados Unidos como un destino de crecimiento clave, lo que refleja una pérdida clara de atractivo en el corto plazo.
Algo similar ocurre con China, donde el interés empresarial también se ha enfriado de manera significativa. Únicamente el 23% de las compañías planea aumentar su presencia en el país asiático, lo que supone una caída de 30 puntos porcentuales respecto a 2025, evidenciando un cambio profundo en las estrategias de internacionalización.
Las empresas miran ahora con mayor atención las oportunidades que ofrecen los acuerdos comerciales. De hecho, el 93% tiene previsto expandirse aprovechando nuevos tratados de libre comercio, como los firmados entre India y la Unión Europea o entre Mercosur y la Unión Europea, que se perciben como vías alternativas para diversificar mercados y reducir riesgos.
IA: Entre la adopción universal y el escepticismo español
Aunque la tecnología ya no es una opción (solo el 0,5% de los exportadores a nivel mundial afirma no utilizar Inteligencia Artificial) existe una brecha de expectativas muy marcada.
Mientras que mercados emergentes como India o Brasil ven en la IA una herramienta de crecimiento explosivo, las empresas españolas se muestran mucho más cautas. De hecho, España registra una de las tasas de optimismo más bajas del estudio: solo el 18% de las empresas nacionales cree que la IA impulsará su volumen de negocio de exportación en más de un 10%.
Esta postura sugiere que, en nuestro país, la IA se está aplicando más para optimizar procesos internos que como un motor real de expansión comercial, lo que podría generar una desventaja competitiva frente a exportadores más agresivos en su estrategia tecnológica.
A esto se suma la ruptura del consenso global en sostenibilidad. Aunque las empresas europeas mantienen su compromiso, la falta de normas comunes entre Estados Unidos, China y la UE está elevando los costes de cumplimiento y creando una «trampa regulatoria» para el exportador.
Monitorizar para no dejar de crecer
Como explica Yamil Nazur, Director de Riesgos e Información de Solunion España, el entorno global actual exige que las compañías cuenten con herramientas que permitan anticipar los distintos riesgos que pueden afectar a su negocio.
La flexibilidad y la vigilancia constante son hoy las mejores estrategias para que las empresas españolas sigan creciendo con seguridad, tanto en el mercado nacional como en el de exportación. No se trata de dejar de exportar, sino de hacerlo con la información adecuada para asegurar el cobro de cada operación.
