La recuperación de la deuda comercial internacional es un elemento crítico para la salud financiera de las empresas exportadoras. Cada factura pendiente impacta directamente en el flujo de caja, comprometiendo la capacidad de las compañías para operar con normalidad, financiar su actividad y mantener su competitividad.
El recobro eficaz protege la liquidez y garantiza la continuidad del negocio en mercados donde las diferencias legales, culturales y procedimentales pueden dificultar la recuperación de impagos.
En este artículo analizamos cómo el contexto en el que se mueven las empresas exportadoras está afectando a su capacidad para recuperar sus facturas pendientes, con datos del informe Trade receivables in a fragmented world: Navigating Collection Complexity de Allianz Trade, accionista de Solunion junto con Mapfre.
Un escenario global cada vez más adverso para el recobro internacional
Recuperar la deuda comercial podría convertirse en un reto aún mayor para las empresas españolas, ya que las insolvencias empresariales siguen siendo elevadas en la mayoría de los países.
Mientras que la fragmentación global y la combinación de inflación de costes, tensiones geopolíticas y marcos concursales poco favorables fuera de Europa exige anticipación, disciplina en la concesión de crédito y capacidad de recobro especializada.
El Allianz Trade Collection Complexity Score 2026 sitúa el nivel medio mundial de complejidad de recobro en “Alto” (47,2/100). Además, el 48% de los créditos comerciales internacionales se concentran en países con riesgo de complejidad “Muy Alto” o “Severo”.
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Los mercados más complejos para las exportaciones españolas
Según el Allianz Trade Collection Complexity Score 2026, España muestra una exposición a la complejidad del recobro internacional de deuda comercial (calculada sobre la complejidad de sus destinos exportadores) ligeramente inferior a la media mundial, aunque mayor a la de otras grandes economías europeas como Francia e Italia.
Dentro del top 20 de destinos de exportación de España, los mercados con mayor dificultad para recuperar deudas en 2026 son China (DSO o periodo medio de cobro de 94 días), India (75) y Marruecos (entre 90 y 120). En ellos confluyen plazos dilatados, complejidades procesales y marcos de insolvencia menos favorables para acreedores extranjeros. La entrada en procedimientos concursales, además, reduce notablemente la expectativa de recuperación.
Complejidad del recobro de deuda comercial en los principales mercados para los exportadores españoles
Para que las empresas tengan éxito en el recobro de deuda comercial internacional deben centrarse en la prevención, el conocimiento del entorno cultural y el marco legal locales, y en ser ágiles a la hora de emprender acciones.
“El proceso de debida diligencia exige examinar el historial crediticio y de pagos del potencial socio comercial. Adicionalmente, es crucial evaluar el riesgo inherente al sector económico en el que opera y el riesgo país asociado a su ubicación geográfica. Conocer su reputación y su historial dentro de su mercado ofrece una capa adicional de seguridad”, explica Nieves Mendoza, Directora de Siniestros y Recobro de Solunion España.
“El contexto cultural también es importante a la hora de iniciar la comunicación y los contactos previos. Igualmente, hay que dominar la legislación vigente en el país del socio, entender los procedimientos, ya sean extrajudiciales o judiciales, y conocer detalladamente los requisitos formales y los plazos establecidos para cualquier tipo de reclamación. Esta exhaustiva comprensión legal sirve como base para la redacción precisa de las obligaciones contractuales, asegurando que los términos sean claros, inequívocos y que se minimiza el riesgo de malas interpretaciones o disputas futuras”, indica Mendoza, quien recalca que “la agilidad en la toma de acciones es el componente que permite ejecutar los planes de mitigación o resolución con la rapidez necesaria para asegurar su efectividad y eficacia: “Prior tempore, potior iure”, que decían los romanos”.
La reconfiguración de las cadenas globales está impulsando nuevos centros de comercio, como Emiratos Árabes Unidos, Vietnam, Malasia o Indonesia. Sin embargo, estos mercados muestran niveles de complejidad “Muy Altos” o “Severos”. Son destinos atractivos por su dinamismo, pero exigen una gobernanza del riesgo de crédito más estricta, con políticas de límite por país, coberturas adecuadas y planes de contingencia específicos para el recobro de la deuda comercial.
“Retrasar el inicio de cualquier acción, especialmente las extrajudiciales, es un error que a menudo lleva a un fatal desenlace”, explica la Directora de Siniestros y Recobro de Solunion España. “Adaptar la estrategia de recuperación al lugar donde se encuentra el deudor es muy importante. Según el país del que se trate, puede ser mejor optar por vías alternativas a la judicial, bien sea por el colapso de los juzgados, o por el elevado coste de los procedimientos judiciales”, indica.
“Otro error muy común es la confianza excesiva en los clientes con los que se mantienen relaciones comerciales históricas, que lleva a la falta de revisión de la situación financiera”, comenta.
El mercado nacional, “Notable”, pero con riesgos crecientes para la deuda comercial
No solo el recobro internacional afecta a las empresas españolas. Nuestras compañías también encuentran dificultades para recuperar su deuda comercial en el entorno nacional.
España se clasifica con un nivel de complejidad “Notable” (38/100) en el ranking, aunque persisten retos relevantes: los plazos reales de cobro se sitúan entre 70 y 80 días, los procesos judiciales son lentos y las recuperaciones para acreedores sin garantía, en caso de insolvencia, suelen ser muy reducidas.
Esta realidad obliga a reforzar el análisis previo, el seguimiento de la cartera y a recurrir a soluciones extrajudiciales eficaces antes de escalar a tribunales.
En España, el alargamiento de los plazos de pago genera tensiones de liquidez recurrentes en las compañías. En palabras de Nieves Mendoza: “Aunque la prevención es fundamental no es infalible, por lo que es crucial contar con protocolos de actuación inmediata en caso de que los pagos se retrasen. La gestión ágil de la deuda comercial pendiente es determinante, cuanto más rápido se inicie el proceso de recobro tras el incumplimiento inicial, mayor será la probabilidad de recuperar el capital adeudado y menor el riesgo de que un retraso puntual se convierta en un impago definitivo y costoso, que lleve a esas presiones sobre el flujo de caja”.
Facturación electrónica: beneficio a largo plazo, complejidad en el corto
En la práctica, la facturación electrónica permite el procesamiento directo de las facturas (los datos fluyen directamente entre los sistemas del comprador y del vendedor), lo que agiliza las aprobaciones y los pagos. El paso de la facturación manual a la automatizada podría reducir significativamente los retrasos en los pagos y los gastos administrativos.
Según explica la Directora de Siniestros y Recobro de Solunion España: “La factura electrónica será una herramienta clave en la prevención de la morosidad porque supone la automatización de procesos de facturación y el registro de todas las transacciones comerciales, ayudando a mantener un flujo de caja estable y a monitorear los cobros por fechas”.
En la Unión Europea, la reforma VAT in the Digital Age (ViDA) avanza hacia la armonización y la generalización de la factura electrónica de aquí a 2030; sin embargo, su despliegue sigue fragmentado por países. Hasta entonces, las empresas operaban con formatos y calendarios heterogéneos, lo que añade fricción operativa y requerimientos de cumplimiento que pueden afectar al ciclo de cobro.
“Hasta que se concluyan los plazos de adaptación otorgados por la ley y la factura electrónica sea el único medio válido para realizar transacciones, tenemos un largo periodo en el que hay que formar a los equipos de administración y finanzas de las empresas, y adaptar y compatibilizar los softwares actuales. Además, debemos implementar medidas de seguridad como la encriptación de datos y autenticación de usuarios para garantizar la seguridad y la privacidad de la información”, subraya Nieves Mendoza.
