retos del sector textil

La debacle sufrida por el sector textil durante los años de la crisis económica todavía está lastrando los resultados de facturación de una industria que lucha por recuperar el terreno perdido.

Según las cifras de la patronal Acotex publicadas en el informe “El comercio textil en cifras 2017”, el sector logró cerrar el último ejercicio con una facturación ligeramente por encima de los 18.097 millones de euros. Esto supone un incremento de las ventas por cuarto año consecutivo. Sin embargo, aún está lejos del récord alcanzado en el año 2006, cuando se facturaron 22.500 millones de euros. Además, el crecimiento del último año fue de tan sólo un 0,47%, lo que supone la subida más baja desde el 2013.

Lectura recomendada:
Cómo opera el sector del calzado

Luces y sombra en la estructura del sector

Desde que la facturación del sector textil español tocase fondo en el año 2013 con 15.850 millones de euros, se ha ido produciendo una paulatina recuperación de las ventas. No obstante, este proceso se ha saldado con una notable pérdida de empleos y puntos de venta, especialmente en el segmento minorista.

Actualmente, el sector da trabajo a 200.612 personas, lo que supone un 1,6% más que en el 2016, pero un 12,5% menos que en la época anterior al comienzo de la crisis.

Por su parte, al red comercial minorista se ha visto reducida en un 25% respecto al 2016. Cabe destacar, además, que este proceso a la baja se mantiene hoy en día. El número de puntos de venta descendió un 0,04% respecto al ejercicio anterior.
Ahora bien, la progresiva desaparición de estos puntos de venta tiene su principal causa en el auge del comercio electrónico, el cual representa una de las mayores oportunidades del sector.

Por su lado, el consumo medio por parte de las familias aún es notablemente más bajo que hace una década, si bien se está produciendo una recuperación sostenida. En el 2017, las familias gastaron 1.900 euros, lo que supuso un 0,56% más que el año anterior.

Fuerte impacto en Cataluña a fin de año

La incertidumbre que se vivió en Cataluña durante el otoño-invierno del pasado ejercicio también tuvo un fuerte impacto en las ventas de la región, las cuales se desplomaron un 35%.

Esto, unido a factores climatológicos de los que hablaré enseguida, hicieron que el año se cerrase con una peligrosa tendencia a la baja.

El 2018 presenta síntomas preocupantes

Desgraciadamente, y a la espera de comprobar la evolución del cierre del año, las cifras recogidas por Acotex respecto a la primera parte del 2018 han arrojado un saldo negativo.

La primavera fue un periodo especialmente aciago, con un mes de marzo para olvidar, en el cual las ventas cayeron un 13,4% respecto al año anterior. Dichas caídas se prolongaron, al menos, hasta el mes de mayo, con un descenso del 4,4% en comparación con el 2017.

La climatología adversa como factor clave

Uno de los aspectos que más parece haber afectado a las ventas ha sido el hecho de que España ha sufrido una primavera bastante fría. De hecho, las temperaturas apenas comenzaron a elevarse con la llegada del mes de julio, lo cual coincidió con las rebajas, obligando al sector a desprenderse con descuento de unas colecciones que apenas había comenzado a vender.

Esta situación no es nueva. La climatología parece haberse invertido durante los dos últimos años, por lo que en el pasado otoño, el sector también tuvo que dejar en sus almacenes la nueva colección, para liquidarla más tarde en rebajas.

La oportunidad del Big Data

Teniendo en cuenta el carácter tan cambiante de la climatología y los propios hábitos del consumidor actual, el Big Data se está convirtiendo en una de las principales herramientas del sector.

Grandes fabricantes como Inditex siempre se han caracterizado por ofrecer una gran flexibilidad y velocidad a la hora de reponer y hacer rotar el stock de sus tiendas. Ahora, gracias al uso de la tecnología digital, llevan a cabo una constante monitorización de los patrones de consumo en sus tiendas, e incluso incluyen los pronósticos meteorológicos como parte de sus análisis predictivos.

Esto les confiere una gran ventaja competitiva, que puede ser emulada por establecimientos con menor volumen de negocio.

De acuerdo con las estimaciones de la mayor parte de analistas, 2018 podría cerrarse con cifras parecidas o incluso peores que las de 2017.

Es urgente que el sector textil lleve a cabo un proceso de cambio, que pase por una digitalización de sus procesos de compra, así como una adaptación a lo que parece un nuevo perfil climatológico del país.
Sin lugar a dudas, aquellas empresas y negocios capaces de adaptarse con mayor rapidez verán crecer su cuota de mercado, mientras que los jugadores más torpes y lentos podrían terminar desapareciendo bajo una montaña de stock acumulado y rebajado a precio de saldo.