Los procesos de insolvencia

Tal y como analizamos hace un año, el número de insolvencias empresariales se ha incrementado en España a lo largo de los últimos 12 meses. De hecho, 2020 ha comenzado con un nivel de procesos de insolvencia similar a las cifras de 2014.

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En enero y febrero de 2020 se produjo un repunte en los procesos de insolvencia respecto a los últimos meses de 2019.

De acuerdo con las cifras de Solunion (Fuente BORME), 775 empresas se declararon insolventes durante los dos primeros meses de 2020.

Esto supone un incremento del 21% respecto al mismo periodo del año anterior.

Principales sectores afectados

El incremento de los procesos de insolvencia ha tenido lugar de forma generalizada. No obstante, hay determinados sectores cuya situación invita a la precaución:

  • El sector servicios ocupa la primera posición por número de concursos en estos dos primeros meses de 2020, con 198 insolvencias y un incremento del 12% comparado con el mismo periodo del año anterior.
  • Observamos también un incremento relevante en los concursos del sector Construcción, que ocupa la segunda posición y presenta un incremento del 22%.
  • El sector metal con un 94% de incremento, transporte con un 51% de incremento y equipamiento del hogar con un 46,7% de incremento, son los sectores que experimentan una subida más relevante de las insolvencias..
  • Por otro lado, el sector agroalimentario también incrementa el número de insolvencias, aunque de forma menos significativa que el resto de sectores (más 3,7% en el acumulado de los dos primeros meses de 2020).

Sectores que mejoran

Por otro lado, el sector agroalimentario, a pesar de incrementar el número de insolvencias, lo hace de forma menos significativa que el resto de sectores. Los sectores retail y textil se mantienen estables en número de concursos.

Regiones con mayor nivel de concursos de acreedores

Todas las Comunidades Autónomas vieron incrementado el número de procesos de insolvencia en los dos primeros meses del año, a excepción de Galicia, Islas Canarias, La Rioja y Cantabria, así como la ciudad autónoma de Ceuta. Barcelona y Madrid siguen siendo las Comunidades con mayor número de insolvencias registradas, representando un 42% del total en España, si bien, con comportamientos diferentes. En Cataluña se incrementan un 26% las insolvencias en los dos primeros meses de 2020 (comparado con el mismo periodo del año anterior), mientras que en Madrid se incrementan un 16%, por debajo de la media de España. Se produce también un incremento significativo en el número de insolvencias en Andalucía (56%) pasando de 66 en los dos primeros meses de 2019 a 103 en el mismo periodo 2020.

Se mantiene la tendencia al alza en las insolvencias

En los dos primeros meses de 2020, la evolución de los procesos de insolvencia en España señalan una ralentización de la economía, y constituyen una advertencia para el tejido empresarial.

El periodo 2008-2013 fue el que presentó el mayor incremento en el número insolvencias declaradas por las empresas españolas.
Durante los siguientes años, el número de empresas que presentaron concurso de acreedores comenzaron a descender, manteniéndose prácticamente el mismo número de concursos en 2018 que el año anterior (-0,46%). En 2019 el número de concursos se incrementó un 6,3%, si bien el cambio de tendencia se observa desde el segundo trimestre de 2019 (+18% respecto al mismo periodo del año anterior).
Conviene tener presente la concurrencia de múltiples factores que han dificultado el crecimiento económico y generado incertidumbre en el mercado, comola disputa comercial entre Estados Unidos y China o la aprobación del brexit.

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Adicionalmente, hay que tener en cuenta que estos datos no incluyen el impacto que la crisis del coronavirus pueda tener en las empresas españolas.

Cómo afecta al resto de empresas y a la economía nacional

Este tipo de procedimientos suelen ser un anticipo de las crisis económicas, por lo que las empresas deben tomar nota y asegurarse de que su política comercial se ajusta a la solvencia financiera de sus clientes.

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El incremento de los procesos de insolvencia no solo pone de manifiesto la debilidad de las empresas que comienzan este procedimiento. También somete a una importante presión a sus acreedores, a menudo, otras empresas suministradoras.

Si dichas empresas no disponen de reservas para cuentas incobrables o un seguro de crédito que cubra los impagos, su propia cuenta de resultados se verá afectada, pudiendo dar lugar a problemas de flujo de caja y, en el peor de los escenarios, un proceso de quiebra.
Para evitar este tipo de situaciones, es imprescindible que la cartera de clientes esté suficientemente diversificada, y haya sido objeto de una evaluación de la solvencia financiera de cada uno de ellos.

De esa forma, se puede seguir vendiendo en un entorno de ralentización económica y, al mismo tiempo, gestionar el riesgo en caso de que uno de nuestros clientes se declare insolvente.