perspectivas turismo 2019

De acuerdo con las estadísticas de la OMT (Organización Mundial de Turismo), España es el tercer país del mundo que recibe más turistas extranjeros, tan solo superado por Estados Unidos y Francia.
Por supuesto, el turista nacional también tiene importancia para el sector. Sin embargo, el peso específico de los visitantes foráneos es mayor y, a menudo, también supone una mayor aportación económica.

Este artículo es un buen ejemplo de ello:
Oportunidades del turismo deportivo

Por otro lado, tanto la oferta como el movimiento turístico se concentran mayoritariamente en la zona litoral.
El sector turístico es, sin duda, uno de los grandes pilares de la economía nacional. No en vano, durante años, ha sido capaz de compensar la mayor parte del déficit de España en su balanza comercial. Además, gracias a su influencia en otros sectores como los servicios, la agricultura e incluso la industria, tiene un efecto multiplicador sobre el PIB.

Peligro de desaceleración del turismo extranjero

El turismo extranjero en España ha experimentado un crecimiento envidiable del 55% desde 2010, y ha superado los 80 millones de visitantes al año.

No obstante, 2018 se cerró con una evidente muestra de desaceleración. Es decir, aunque volvieron a batirse récords históricos, el ritmo de crecimiento fue menor que durante los años anteriores.

El año pasado, nos visitaron 84 millones de turistas, que llevaron a cabo 227 millones de pernoctaciones hoteleras.
De acuerdo con los datos de la balanza de pagos del Banco de España, los primeros nueve meses del año pusieron de manifiesto una tendencia a la desaceleración. De hecho, los meses de julio y agosto mostraron un retroceso del -5,7% y del -1,3%, respecto al ejercicio anterior.

Según BBVA Research, para entender esta tendencia, es necesario comprender primero cuáles fueron los factores que han estimulado el turismo durante los últimos años:

Ajuste relativo de precios

Los turistas extranjeros se beneficiaron de la deflación y contracción económica española, que se prolongó hasta entrado el año 2013.

Esto dió lugar a que los destinos turísticos de nuestro país fuesen aún más atractivos, gracias a unos precios muy competitivos, y un margen de crecimiento considerable.

El cambio de tendencia en la economía española ha generado la consiguiente corrección de precios, limitando así el atractivo de la oferta turística.

Caída del precio del petróleo y auge de las compañías low cost

La combinación de estos factores fue el cóctel idóneo para abaratar los desplazamientos y, por tanto, la afluencia de turistas a nuestro país.

Conforme el sector de los hidrocarburos vaya revirtiendo los precios al alza, las empresas de transporte -y especialmente las aerolíneas- se verán obligadas a compensar los costes en sus tarifas.

Crecimiento de las economías vecinas

Gran parte de los países de la UE comenzaron a recuperarse de la crisis económica años antes de que España lo hiciera.
Como resultado, su población pudo recuperar sus hábitos de ocio en el extranjero, siendo España su destino predilecto.

Conflictos geopolíticos

Por último, resulta evidente que España se ha beneficiado de las tensiones políticas en países como Egipto, Turquía o Túnez, en lo que se denominó la “Primavera Árabe”.

Evolución del sector turístico en 2019

Ahora que restan pocos meses para la época estival, es oportuno hacer un análisis de aquellos factores que más van a influir en la evolución del sector turístico.

El turismo nacional tiene buena salud

De acuerdo con la encuesta realizada por YouGov para Hosteltur, el 65% de la población española tiene previsto acudir a algún establecimiento de pago para disfrutar de sus vacaciones durante este año. Estas cifras reflejan una demanda nacional sostenida y acorde a los resultados de años anteriores.

Falta de estabilidad política regional

Tanto Oriente Medio, como la propia Europa están protagonizando un recrudecimiento de las tensiones políticas, y el avance de los extremismos y populismos.

Precisamente, el Viejo Continente está siendo víctima del ultra proteccionismo personificado en el Brexit, y que tres años después de su aprobación, aún no ha podido saldarse de una forma pactada y amistosa.

El impacto que la salida de Reino Unido de la UE puede tener sobre el turismo en España es más que evidente. Quizá lo peor de todo es la falta de claridad en torno a cuál va a ser el resultado final de unas negociaciones que parecen no tener fin.

Lectura recomendada:
La incertidumbre en torno al Brexit

Por otro lado, la regiones de Oriente Medio parecen haberse estabilizado. Sin embargo, la amenaza del terrorismo internacional y la debilidad de sus economías suponen variables que aún coartan su crecimiento, lo cual podría favorecer a España como destino turístico.

Posible fin del ciclo alcista

De acuerdo con las previsiones del FMI y la OCDE, la economía mundial podría estar llegando al fin de un ciclo de crecimiento, que ha favorecido el auge de los movimientos de turistas.

Una de las principales causas más señaladas es la disputa comercial que está teniendo lugar entre dos de los grandes polos económicos mundiales: Estados Unidos y China, que amenaza con contagiar a la Unión Europa, que ya están inmersa en su propio conflicto comercial con Rusia.

Nuevo posicionamiento del sector hotelero y las agencias de viajes

El sector hotelero ha comenzado a adaptarse a las nuevas tendencias y hábitos de los turistas.

Esto implica nuevos servicios y modalidades de establecimientos, así como una clara vocación tecnológica. Las reservas online, e incluso la atención integral mediante un sistema de chat podrían convertirse en pilares del nuevo modelo de gestión turística de nuestro país.

Lectura recomendada:
La necesaria transformación digital del sector turístico

La línea a seguir en el sector turístico

Según las cifras de Exceltur, las empresas turísticas españolas vieron incrementados sus resultados en un 4,3% durante el 2018. Este crecimiento se debió, fundamentalmente, a un aumento de los precios por mejora del producto, y una mayor eficiencia. Esta es la línea a seguir. El sector turístico nacional debe asegurarse de mantener su nivel de competitividad, gracias a su propia gestión interna. Al fin y al cabo, los factores que lo han impulsado durante los últimos años van a ir perdiendo peso de forma inexorable.