El último informe anual de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha corroborado cómo la energía solar fotovoltaica ha dejado de ser un complemento del sistema energético para convertirse en una infraestructura estratégica.
Su desarrollo, además de afectar al precio de la electricidad, incide en la competitividad industrial, la atracción de inversión y la capacidad de reindustrialización del país. A lo largo de este artículo vamos a explicar los principales datos del informe desde una óptica empresarial para identificar oportunidades de negocio y aumento de la competitividad.
1. Situación actual de la fotovoltaica en España
Capacidad instalada y peso en el mix eléctrico
Actualmente, la energía solar ya aporta en torno a una quinta parte de la electricidad generada en España. Esta cifra la sitúa entre las primeras fuentes del mix eléctrico y reduce de forma significativa la dependencia de tecnologías más costosas y emisoras de CO2.
España cerró el último ejercicio con más de 26 GW de potencia fotovoltaica instalada tras incorporar varios gigavatios adicionales en un solo año. El crecimiento mantiene una tendencia sostenida, apoyada tanto en grandes plantas como en el desarrollo del autoconsumo, que sigue ganando peso dentro del conjunto del sector.
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España en el contexto fotovoltaico europeo
Además, el informe de UNEF coloca a España entre los principales mercados fotovoltaicos de Europa, tanto por volumen de nueva potencia instalada como por capacidad total. Esta posición refuerza el papel del país como polo de atracción de inversión energética y como un territorio con ventajas competitivas para el desarrollo de actividad industrial intensiva en consumo eléctrico.
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2. Impacto económico de la fotovoltaica: inversión, empleo y tejido industrial
La fotovoltaica como motor de inversión
La inversión asociada a la fotovoltaica en España supera los 10.000 millones de euros anuales. Cabe destacar que el impacto económico trasciende el ámbito estrictamente eléctrico, al activar cadenas de suministro industriales y servicios auxiliares en todo el territorio.
La inversión actúa como efecto tractor sobre sectores como la ingeniería, la construcción, la fabricación de estructuras, inversores y componentes eléctricos, así como sobre servicios de operación, mantenimiento y gestión energética. En definitiva, el desarrollo de la energía solar impulsa la actividad en empresas industriales, tecnológicas y logísticas, lo que la convierte en un importante impulsor del crecimiento económico.
Creación de empleo y cohesión territorial
De hecho, el sector sostiene más de 150.000 empleos en España, sumando empleo directo, indirecto e inducido a lo largo de la cadena de valor. Estos puestos de trabajo se concentran en actividades de ingeniería, construcción, fabricación de componentes, instalación, operación y mantenimiento, así como en servicios técnicos y energéticos asociados.
El informe de UNEF señala que la creación de empleo se distribuye de forma descentralizada, con impacto en zonas rurales e industriales, y abarca perfiles técnicos, industriales y cualificados. Este efecto refuerza el papel complementario de la fotovoltaica como motor de cohesión territorial.
3. De la transición energética a la reindustrialización
Ventaja energética y atracción industrial
Tal y como hemos señalado al comienzo, la energía fotovoltaica empieza a desempeñar un papel estructural en la estrategia industrial de España más allá de los objetivos climáticos. La combinación de recurso solar abundante, despliegue tecnológico a gran escala y costes competitivos de generación sitúa al país en una posición favorable para atraer proyectos industriales.
Esta ventaja energética refuerza los procesos de reindustrialización al ofrecer a las empresas un entorno con seguridad de suministro, mayor control de costes y alineación con los objetivos de descarbonización exigidos por el marco europeo.
Competitividad industrial y costes energéticos
En primer lugar, el informe pone de relieve que la fotovoltaica contribuye a reducir y estabilizar los costes energéticos, uno de los factores más sensibles para la competitividad industrial. De hecho, la electricidad solar es ya una de las tecnologías de generación más competitivas del sistema eléctrico, lo que permite mitigar la volatilidad de precios registrada en los mercados mayoristas en los últimos años.
Este acceso a energía renovable a costes más controlados mejora la posición competitiva de las empresas españolas frente a otros países europeos con menor disponibilidad de recurso solar o con una estructura de generación más dependiente de tecnologías fósiles.
4. Fotovoltaica y grandes consumidores industriales
Además, existe una creciente conexión entre el desarrollo fotovoltaico y las necesidades de los grandes consumidores industriales. En este contexto, los contratos PPA fotovoltaicos (Power Purchase Agreement) se han convertido en una excelente herramienta para asegurar el suministro renovable a largo plazo.
La escala alcanzada por la fotovoltaica en España, con una elevada potencia instalada y una generación significativa en las horas de mayor consumo, permite estructurar acuerdos que aportan estabilidad de precios y visibilidad a largo plazo. Esta previsibilidad energética facilita la planificación financiera y la toma de decisiones industriales en un entorno marcado por la incertidumbre.
5. Retos estructurales del desarrollo fotovoltaico
Dependencia exterior y soberanía industrial
A pesar de lo anterior, aún hay retos pendientes, entre ellos la dependencia exterior en determinados componentes y tecnologías. UNEF apunta a la necesidad de reforzar capacidades industriales propias, para reducir vulnerabilidades y avanzar hacia una mayor soberanía industrial dentro del sector fotovoltaico.
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Por otra parte, el autoconsumo también debe superar varias barreras que condicionan su desarrollo: incertidumbre regulatoria, tramitación administrativa, limitaciones técnicas y dificultades de acceso a red en algunos casos.
Redes eléctricas, almacenamiento y flexibilida
Uno de los principales retos identificados es la limitación de las redes de transporte y distribución.
Los cuellos de botella en los puntos de conexión ralentizan los proyectos y condicionan nuevas inversiones, tanto en generación como en autoconsumo de mayor escala. Por otro lado, la capacidad de almacenamiento y la hibridación de tecnologías son recursos que aportan flexibilidad al sistema y facilitan una mayor integración de la fotovoltaica.
Aceptación social y ordenación territorial
El informe también señala la importancia de mejorar la integración territorial y social de los proyectos fotovoltaicos. La aceptación social y una adecuada planificación del territorio resultan claves para garantizar un desarrollo equilibrado y sostenible del sector.
Talento y formación especializada
Finalmente, la creciente demanda de profesionales cualificados en todas las fases de la cadena de valor se ha convertido en un factor crítico para sostener el ritmo de crecimiento y asegurar la calidad de los proyectos.
6. Oportunidades empresariales y conclusiones
En conclusión, la fotovoltaica aporta capacidad productiva, inversión, empleo y competitividad. Su papel va más allá de la transición energética y se sitúa en el centro de los procesos de reindustrialización y modernización del tejido productivo. Esto abre una ventana de oportunidad para que las empresas españolas aprovechen una ventaja estructural basada en energía renovable abundante, competitiva y alineada con las exigencias regulatorias europeas.
