Hemos realizado una radiografía del sector del vino de nuestro país. Actualmente, se produce en España una media de 42 millones de hectolitros anuales, de los cuales 10 millones tienen como destino al consumidor interno y alrededor de 23 millones se destinan a los mercados exteriores, con especial predominancia de los países de la Unión Europea.
De acuerdo con los datos proporcionados por el Observatorio Español de los Mercados del Vino, en 2017 las bodegas españolas lideraron el mercado mundial, con la venta de 22,8 millones de hectolitros de vino, lo que se tradujo en 2.850 millones de euros de facturación. Esto ha supuesto un crecimiento de las exportaciones de un 2,5% en volumen y un 7,6% en la facturación, respecto al año anterior.
El 90% de las exportaciones tienen como destino Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Portugal, con especial predominancia de Francia, que recibió 7,7 millones de hectolitros, tanto en forma de vinos, como de mostos.
Fuera de las fronteras de la Unión Europea, el principal importador de vino español es Estados Unidos, con una facturación anual de 306 millones de euros.
Por otro lado, los mercados que más han crecido en 2017, son China y Canadá. El primero registró un alza del 48% del volumen de mercancías, hasta los 1,4 millones de hectolitros, y un 21% en el volumen de facturación, con 172 millones de euros.
Esto sitúa al país asiático como quinto importador de la producción de vino nacional en función del volumen.
Canadá, por su parte, ha experimentado un incremento del 50% del volumen de importaciones y un 25% en el valor de las mismas.

Problemas y oportunidades del sector

Caída de la demanda interna y estabilización de los mercados maduros

A lo largo de las últimas dos décadas, la demanda interna de vino ha caído un 40%. Mientras que, en 1997, se consumían 14 millones de hectolitros anuales, el pasado 2017, dicho consumo se situó en los 10 millones de hectolitros.
Esto obligó a los productores nacionales a buscar una salida en los mercados extranjeros, especialmente, los comunitarios, gracias a la ausencia de aranceles y la libertad de movimiento de mercancías.
No obstante, estos mercados maduros ya se han consolidado. Si a esto unimos la caída del consumo nacional, el sector no tiene otra opción que vender en los mercados emergentes. De hecho, tal y como acabamos de ver, China se perfila como uno de los principales destinatarios.

El vino español es demasiado barato

Uno de los problemas crónicos del sector, es el bajo precio de venta del vino. Tal y como he señalado al comienzo de este artículo, el sector ingresó 2.850 millones de euros a cambio de un volumen de exportación récord de 22,8 millones de hectolitros. Esto supone un precio medio de 1,25 euros por litro.
Francia e Italia, sin embargo, ingresaron 9.000 y 6.000 millones a cambio de 21 y 15 millones de hectolitros respectivamente; o lo que es lo mismo, venden sus “caldos” a 6 euros el litro y 2,78 euros el litro.
El examen de otros competidores fuera de la Unión Europea sigue poniendo de manifiesto que el vino español se vende en el mercado internacional a precios extraordinariamente reducidos. Australia exporta sus vinos a 3,1 euros por litro e incluso Chile vende más caro que España a 1,89 euros el litro. De hecho, el único país exportador que vende más barato es Sudáfrica a 1,23 euros el litro, lo que supone una diferencia ínfima.
El problema más grave consiste en la venta de vino a granel, precisamente, a dos de los grandes competidores de España en los mercados internacionales, como son Francia e Italia.
El primero, por ejemplo, importó en 2017 casi 5 millones de hectolitros a 0,40 euros por litro. El segundo se hizo con más de un millón de hectolitros españoles por tan sólo 0,42 euros el litro.
En parte, este problema se ha debido a un desequilibrio entre la oferta y la demanda internacional, lo que generó un aumento de los excedentes españoles durante la última campaña, y la consiguiente venta urgente y a bajo precio a los países vecinos, con mayor capacidad comercializadora.
En conclusión, el sector nacional necesita urgentemente ajustar su modelo de comercialización, reforzando su capacidad para salir a otros mercados y, sobre todo, haciendo valer la marca España.

Cambio de tendencia mundial: escasez y precios al alza

La FEV (Federación Española de Vinos) advirtió a principios de año de la caída en la producción mundial de vino, debido a producciones cortas y coincidentes en los principales productores mundiales.
La reacción de los mercados es aún incierta, y podría traducirse en una gran oportunidad o una peligrosa amenaza para el sector nacional.
Los vinos españoles tienen ante sí la posibilidad de posicionarse dentro del segmento Premium, elevando sus precios y márgenes, aunque teniendo en cuenta la bajada del consumo y la consecuente reducción de la demanda.

Seguros de crédito a la exportación como instrumento para el sector del vino

Debido a que los mercados maduros ya están consolidados, los emergentes son una opción interesante para el sector del vino español.
Estos mercados presentan una mayor incertidumbre respecto a la solvencia financiera de los compradores, por lo que es imprescindible dotarse de instrumentos que permitan protegerse frente a los posibles impagos de los clientes.
El seguro de crédito es la herramienta más flexible para este cometido. Si deseas conocer más detalles, no dudes ponerte en contacto con nosotros.

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