A comienzos de 2025, la plata cotizaba en torno a los 30 dólares por onza. Sin embargo, a lo largo del año, el precio se disparó y, en enero de 2026, superó el umbral de los 100 dólares por onza, un nuevo máximo histórico. El movimiento ha estado impulsado por la combinación de una fuerte demanda industrial y la entrada de flujos de inversión de carácter defensivo.
Este avance se ha desarrollado en un entorno de volatilidad extrema. En las últimas fases, las cotizaciones han registrado subidas muy bruscas seguidas de correcciones igualmente rápidas, reflejo de un mercado altamente sensible a las noticias económicas y geopolíticas. Así lo evidencian los retrocesos posteriores a episodios de optimismo diplomático entre Estados Unidos e Irán o a movimientos especulativos protagonizados por grandes operadores.
La velocidad del avance ha sido notable, con revalorizaciones interanuales que en algunos tramos del último año han superado el 120–140%. Esta aceleración ha venido acompañada de un fuerte aumento de la actividad en derivados y de una mayor volatilidad intradía, con oscilaciones pronunciadas desde máximos por encima de los 100 dólares hasta correcciones significativas en lapsos muy cortos.
En conjunto, se trata de un salto de gran magnitud que se produce tras cinco años consecutivos de déficit de suministro y que pone de manifiesto la presión acumulada entre una oferta estructuralmente limitada y una demanda creciente, tanto financiera como industrial.
El mercado de la plata como refugio geopolítico
El récord de la plata tiene un catalizador político. La escalada de tensiones en varios frentes ha erosionado la confianza en la estabilidad global y ha activado un movimiento defensivo en los mercados, aunque no todos los episodios geopolíticos actúan en la misma dirección: en algunos casos recientes, avances diplomáticos redujeron temporalmente la demanda de activos refugio.
- Oriente Medio, Venezuela y la percepción de riesgo global. Las dudas sobre la viabilidad de un alto el fuego estable en Gaza y la percepción de bloqueo en los procesos diplomáticos han elevado el riesgo en Oriente Medio. A esto se suma el aumento de tensión entre Estados Unidos y Venezuela.
- Activos refugio y reasignación defensiva de carteras. En este contexto, los grandes inversores han reforzado posiciones en activos que no dependen de un emisor soberano. El oro y la plata han actuado como destino natural de estos flujos, junto con otros metales preciosos. Los datos recientes de flujos hacia ETFs respaldados por metal físico y el aumento de posiciones abiertas en futuros confirman esta reasignación defensiva.
El movimiento responde a una lógica defensiva: reducir exposición a activos financieros sensibles a decisiones políticas y monetarias, y aumentar peso en activos físicos percibidos como reserva de valor. No obstante, en las últimas semanas también se han observado entradas de capital con un componente claramente especulativo, atraído por la magnitud del rally.
El mercado de la plata como activo industrial estratégico
El récord de precios también refleja un cambio de concepción del mercado de la plata, que ya no se comporta únicamente como un activo defensivo, sino como un recurso industrial estratégico cuya disponibilidad condiciona sectores clave de la economía.
El oro mantiene una función mayoritariamente financiera y de reserva de valor. La plata, en cambio, combina ese papel con una demanda industrial muy relevante. Esta doble naturaleza explica por qué, en el actual ciclo, la plata ha superado al oro en rentabilidad y ha reaccionado con mayor intensidad ante cambios en la oferta y la demanda, especialmente en un entorno de fuerte expansión de la capacidad solar instalada a nivel global y crecimiento acelerado de infraestructuras vinculadas a la electrificación.
La plata como insumo industrial crítico
Más de la mitad de la demanda mundial de plata es industrial. El metal es imprescindible para la fabricación de paneles solares, vehículos eléctricos, electrónica avanzada, equipamiento médico y centros de datos. Cuando el precio sube, no solo refleja miedo financiero, sino tensiones reales en la cadena de suministro de industrias estratégicas.
Electrificación, transición energética e inteligencia artificial
La aceleración de la electrificación y de la transición energética ha incrementado el consumo de plata. A ello se suma el crecimiento de la infraestructura digital y de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, muchos de ellos alimentados por energía solar. Este binomio (energía renovable y digitalización) está consolidando una demanda menos cíclica y más estructural que en etapas anteriores del mercado.
Déficit estructural de oferta: el verdadero problema
El mercado de la plata acumula cinco años consecutivos de déficit, con demanda creciente y producción incapaz de seguir el ritmo.
- Producción limitada y dependencia de subproductos: la mayor parte de la plata se obtiene como subproducto de cobre, zinc o plomo, lo que restringe la capacidad de aumentar la oferta incluso ante subidas de precio. Además, los principales países productores enfrentan restricciones ambientales y regulatorias que limitan su margen de maniobra.
- Inventarios bajos y ausencia de reservas estratégicas: los inventarios están en niveles históricamente bajos y, a diferencia del oro, la plata no cuenta con reservas estratégicas globales que actúen como amortiguador. Esto aumenta la volatilidad y hace que cualquier shock de demanda o restricción comercial impacte rápidamente en el mercado.
China, Estados Unidos e India como catalizadores del mercado
El mercado de la plata se está reconfigurando por decisiones estatales y movimientos estratégicos. Tres actores concentran hoy gran parte de la presión sobre la oferta y explican por qué la escasez se ha convertido en un factor estructural.
1. China y el control de exportaciones de metales estratégicos
En primer lugar, China ha anunciado nuevas condiciones para la exportación de plata, tungsteno y antimonio durante 2026–2027. El objetivo declarado es proteger recursos considerados críticos para su competitividad futura, especialmente en energía renovable e inteligencia artificial.
Como mayor refinador mundial de plata y actor central en la cadena solar, estas restricciones pueden agravar una escasez ya existente.
2. Estados Unidos: acopio, aranceles potenciales y política monetaria
Por su lado, Estados Unidos ha aumentado el acopio de plata ante la posible imposición de nuevos aranceles bajo la Sección 232, tras la inclusión del metal en su Lista de Minerales Críticos de 2025. Este desvío de suministros hacia depósitos estadounidenses ha drenado inventarios en Londres y Asia, encarecido el préstamo del metal y agravado una escasez ya muy acusada, intensificando la presión alcista sobre los precios.
Al mismo tiempo, las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal y la debilidad del dólar han reforzado el atractivo de la plata. Un menor coste de oportunidad para activos sin rendimiento y una divisa estadounidense más débil (en un contexto de déficits fiscales y política monetaria más acomodaticia) han impulsado la demanda inversora y atraído flujos internacionales hacia el metal.
3. India como motor del mercado físico y monetización de la plata
India lleva décadas siendo uno de los mayores consumidores estructurales de plata. Con cerca del 80% de la demanda mundial de lingotes y monedas, la fuerte compra de joyería y plata física ha generado escasez y primas sobre los precios internacionales en momentos clave.
Además, su marco regulatorio que facilita la monetización de la plata ha impulsado las importaciones, que alcanzaron los 2.720 millones de dólares en octubre.
4. Rusia y la entrada de la plata en reservas estatales
Por último, cabe destacar que Rusia comenzó a comprar plata para su Fondo de Reserva Estatal, a finales de 2024. Este movimiento añade presión adicional a un mercado ya tensionado y refuerza la idea de que la plata está ganando relevancia como activo estratégico, no solo industrial o financiero.
Perspectivas: movimiento sostenible o burbuja en formación
Con la plata en máximos históricos, el análisis de riesgos se vuelve más complejo, ya que el mercado combina fundamentos sólidos con señales propias de fases especulativas avanzadas.
- Fundamentos que apoyan precios altos: el metal enfrenta un déficit de suministro acumulado durante cinco años, mientras la demanda industrial sigue creciendo y no existen reservas estratégicas significativas a nivel global. A esto se suman la transición energética, la electrificación y la incertidumbre monetaria, que refuerzan el atractivo del metal.
- Señales de sobrecompra y componente especulativo: por otro lado, la velocidad del rally, con subidas diarias superiores al 8% y un incremento anual cercano al 100%, apunta a una participación especulativa significativa. El aumento de actividad en derivados y el posicionamiento agresivo de inversores minoristas elevan el riesgo de correcciones técnicas. Una estabilización geopolítica, un giro más restrictivo de la política monetaria o una mejora inesperada en la oferta podrían desencadenar operaciones de venta para recoger beneficios.
Para las empresas, estos récords de precio requieren decisiones informadas en operaciones, inversiones y gestión del riesgo. Es crucial seguir de cerca la evolución del precio al contado, los niveles de inventarios y los flujos hacia ETFs respaldados por metal físico. Además, hay que prestar atención a las decisiones que puedan tomar gobiernos y organismos reguladores, ya que podrían afectar significativamente la dinámica del mercado.
